Inversiones · 2 min de lectura

Acciones individuales vs. ETFs

Entender sus diferencias puede ayudar a decidir qué función debería cumplir cada uno dentro de un portafolio.

Pía Ríos Parodi
Acciones individuales vs. ETFs

Una acción y un ETF pueden comprarse en un mercado, fluctuar diariamente y entregar exposición a empresas. Pero no son lo mismo. Y entender sus diferencias puede ayudar a decidir qué función debería cumplir cada uno dentro de un portafolio.

¿Qué compras cuando inviertes en una acción?

Al comprar una acción estás adquiriendo una participación en una empresa específica.

Tu inversión estará directamente relacionada con lo que ocurra con esa compañía: sus resultados, crecimiento, posición competitiva, valoración y las expectativas del mercado, entre muchos otros factores. Si la empresa tiene un desempeño muy distinto al resto del mercado, tu inversión también puede tenerlo.

Esta exposición específica es precisamente una de las principales características de invertir directamente en acciones.

¿Qué compras cuando inviertes en un ETF?

Un ETF es un vehículo que puede agrupar múltiples instrumentos dentro de una misma inversión.

Por ejemplo, existen ETFs que replican índices amplios de acciones estadounidenses, sectores específicos, mercados internacionales o estrategias determinadas. En vez de depender del comportamiento de una sola empresa, la inversión queda distribuida entre múltiples posiciones.

El nivel de diversificación dependerá del ETF. No todos son ampliamente diversificados. Un ETF concentrado en un sector o industria específica también puede tener riesgos importantes.

La diferencia central: concentración

Supongamos que una persona invierte $10 millones.

Si invierte todo en una empresa, el resultado de esos $10 millones dependerá directamente de esa compañía.

Si invierte los mismos $10 millones en un ETF compuesto por cientos de empresas, el impacto de lo que ocurra con una sola compañía será generalmente menor.

Esa diferencia puede ser especialmente relevante cuando una posición representa una parte importante del patrimonio.

Entonces, ¿acciones o ETFs?

No necesariamente hay que elegir. Pueden cumplir funciones distintas dentro de una misma estrategia. Un ETF puede utilizarse para obtener exposición amplia a un mercado o sector. Una acción individual puede utilizarse para tener una posición directa en una empresa determinada.

La pregunta relevante no es simplemente: ¿Cuál es mejor?; sino: ¿Qué función quiero que cumpla esta inversión dentro de mi portafolio?

Cuatro diferencias que conviene considerar

  1. Exposición: Una acción entrega exposición directa a una empresa. Un ETF puede distribuirla entre múltiples activos.
  2. Riesgo específico: Las acciones individuales están más expuestas a eventos propios de una compañía.
  3. Diversificación: Un ETF puede facilitar una exposición más diversificada, aunque dependerá de su composición.
  4. Seguimiento: Una posición individual puede requerir entender y monitorear con mayor profundidad la evolución de la empresa.

Mirar el portafolio completo

Una acción puede tener sentido. Un ETF también. Incluso ambos pueden convivir dentro de una misma estrategia.

Lo importante es no evaluar cada inversión de manera aislada, sino entender cómo se combina con el resto del portafolio: qué exposiciones ya existen, qué nivel de concentración agrega y cómo modifica la distribución del riesgo.

En Betterplan puedes acceder tanto a instrumentos diversificados como a inversiones directas en acciones internacionales. Pero, independiente del instrumento elegido, el principio sigue siendo el mismo: primero se construye la estrategia y después se eligen las herramientas para implementarla.

Si tienes dudas sobre cómo una acción o un ETF puede encajar dentro de tu portafolio, recuerda que siempre puedes conversarlo con tu asesor.

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