Inversiones · 3 min de lectura
Cómo incorporar acciones individuales dentro de un portafolio diversificado
Primero se define la estrategia y luego se eligen las herramientas para implementarla.
Apple, Microsoft, Amazon, Nvidia o cualquier otra empresa pueden ser inversiones interesantes de analizar. Pero antes de preguntarte qué acción comprar, hay una pregunta más importante:
¿Qué lugar debería ocupar esa inversión dentro de mi estrategia?
Construir un portafolio comienza bastante antes de seleccionar una empresa o instrumento específico. Primero se define la estrategia y luego se eligen las herramientas para implementarla.
La estrategia viene primero
Una forma de ordenar las decisiones de inversión es pensar en distintos niveles.
- Primero están tus objetivos: ¿para qué estás invirtiendo?, ¿cuándo necesitarás ese dinero?, ¿qué nivel de fluctuación estás dispuesto a aceptar?
- Después viene la distribución del patrimonio: cuánto destinar a activos de menor volatilidad, cuánto a renta variable, qué exposición tener fuera de Chile y qué otras clases de activos pueden aportar a la estrategia.
- Recién después aparece la selección de instrumentos: fondos de inversión, ETFs, renta fija, activos alternativos, acciones individuales, entre otros.
El instrumento debería ser consecuencia de la estrategia y no al revés.
El riesgo de mirar una inversión de manera aislada
Imagina que tienes una alta convicción en una empresa tecnológica estadounidense. Analizada individualmente, la inversión puede parecer razonable. Pero si tu portafolio ya tiene una exposición importante a tecnología estadounidense a través de fondos o ETFs, incorporar esa acción podría aumentar significativamente un riesgo que ya tenías.
Por eso, una inversión no debería evaluarse únicamente por sus características individuales. También importa cómo interactúa con el resto del portafolio: qué exposición agrega, qué riesgos aumenta y cuánto pasa a depender tu patrimonio de una empresa, sector o mercado determinado.
¿Qué rol pueden tener las acciones individuales?
Las acciones individuales pueden ser una herramienta para complementar una estrategia más amplia. Una forma de entenderlo es pensar el portafolio en dos partes: un núcleo y una porción satélite.
El núcleo busca sostener los principales objetivos de inversión y puede estar compuesto por instrumentos ampliamente diversificados, como fondos, ETFs, renta fija u otras clases de activos.
La parte satélite, en cambio, puede utilizarse para incorporar posiciones más específicas: por ejemplo, invertir directamente en una empresa sobre la que tienes una convicción particular o aprovechar una oportunidad que quieres sumar a tu portafolio. La idea es que estas posiciones complementen la estrategia y no terminen reemplazándola.
Por eso, la inversión directa en acciones individuales o decisiones más tácticas no debería concentrar una parte desproporcionada del patrimonio. Mientras mayor sea su peso, mayor será también la dependencia del portafolio de decisiones o empresas específicas.
No existe un porcentaje universal que funcione para todos. La proporción adecuada dependerá del patrimonio, horizonte de inversión, tolerancia al riesgo, objetivos y nivel de concentración del resto de la cartera. Lo relevante es mantener una distinción clara entre:
- La estrategia que sostiene la mayor parte del patrimonio (núcleo).
- Las posiciones específicas que buscan complementarla (satélite).
Tener muchas inversiones no siempre significa estar diversificado
Cinco acciones distintas pueden seguir representando una cartera altamente concentrada. Por ejemplo, si todas pertenecen al mismo sector, mercado o tipo de compañía, probablemente reaccionen de manera similar frente a determinados escenarios.
La diversificación no se mide solamente por la cantidad de posiciones, también importa cómo están distribuidas entre clases de activos, sectores, países, monedas y distintas fuentes de riesgo.
Por eso, agregar una nueva acción no necesariamente aumenta la diversificación. En algunos casos, puede hacer exactamente lo contrario.
Antes de comprar una acción
Antes de incorporar una posición individual, puede ser útil hacerse algunas preguntas:
- ¿Qué porcentaje de mi patrimonio representará?
- ¿Ya tengo exposición a esta empresa, sector o mercado a través de otros instrumentos?
- ¿Qué pasaría con mi portafolio si esta posición cayera significativamente?
- ¿Cuál es mi horizonte para esta inversión?
- ¿Qué rol cumple dentro de mi estrategia?
- ¿Estoy complementando mi portafolio o estoy aumentando demasiado su concentración?
La última distinción es especialmente importante.
Una empresa puede ser atractiva por muchas razones, pero eso no significa que deba transformarse en una parte relevante de tu patrimonio. Las inversiones directas pueden convivir perfectamente con una estrategia diversificada cuando su tamaño y propósito están bien definidos.
En Betterplan creemos que tener más alternativas es positivo cuando existe una estrategia detrás de ellas. Las acciones individuales pueden ser una herramienta más para complementar tu portafolio, manteniendo el foco principal en construir patrimonio de manera diversificada y con una mirada de largo plazo.
Si tienes dudas sobre cuánto espacio deberían ocupar este tipo de inversiones dentro de tu portafolio, recuerda que siempre puedes revisarlo con tu asesor.
Contenido con fines informativos. No constituye una recomendación de inversión.
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